Alberto y Charlene, viaje de bodas a Sudáfrica

MONTECARLO, Mónaco. (DPA). –La noche ha sido corta para los recién casados Alberto II de Mónaco y Charlene.
Los invitados a su boda celebraron el enlace hasta altas horas de la madrugada en la fiesta organizada en los jardines de la ópera, según informan los medios locales.

Tras la cena, a medianoche comenzaron los fuegos artificiales sobre la bahía, amenizados con música de Bruce Springsteen y Johnny Clegg.

La pareja real viajará ahora a Sudáfrica, país donde se crió Charlene. Allí celebrarán otra gran fiesta el próximo 7 de julio para amigos y familiares de la novia pero también para algunos de los aristócratas que no asistieron a la ceremonia de Mónaco.

Sin embargo, parece que de momento el enlace no ha causado furor en Sudáfrica: en los bares de Durban había más interés por la retransmisión de un partido de rugby local que por el enlace de su compatriota con el príncipe monegasco.
No obstante, casi todos los dominicales recogían fotos de la boda en la costa Azul, y se cree que el interés aumentará a medida que se acerque la celebración, el jueves, en Durban.

Según medios franceses, la boda en el principado costó 11.6 millones de dólares.

La princesa Charlene de Mónaco lució una original tiara nupcial

MONTECARLO, Mónaco. (AP). -La princesa Charlene de Mónaco lució en su ceremonia nupcial una tiara asimétrica de diamantes y oro blanco, que simboliza el amor que la otrora nadadora olímpica siente por el mar.

El motivo de la tiara fue mucho más personal que la que luciera Kate Middleton de Gran Bretaña, que optó por una cargada de significado histórico.

La tiara “Espuma de diamante” creada por el joyero francogermano Lorenz Baumer, está engastada en oro blanco y lleva diminutos diamantes de casi 60 kilates en conjunto con apariencia de la espuma de una ola estrellándose contra la playa. Hileras de diamantes de corte perfecto se extienden desde la oreja izquierda y se expanden como una explosión a la altura de la sien, donde terminan en diamantes más grandes, de ocho kilates, en arcos brillantes.

“La princesa Charlene es una nadadora y Mónaco está en este pequeño promontorio en el Mar Mediterráneo, por lo cual la referencia al mar es algo muy personal para ella y a la vez representa un símbolo del pueblo monegasco”, comentó Baumer en una entrevista con The Associated Press.

La princesa lució la tiara en el banquete nupcial que culminó dos días de celebraciones con motivo de la esperada boda de Charlene con el príncipe de Mónaco, Alberto II, informó el palacio de Mónaco el domingo.

Baumer dijo que el palacio se puso en contacto con él cinco meses antes de la boda para hacerle el pedido de diseños de una tiara que figuraba entre los regalos del príncipe a su novia.

Baño popular y lágrimas de Charlene tras su boda con Alberto

MONTECARLO, Mónaco. (EFE). –Los príncipes Alberto II y Charlene de Mónaco se dieron hoy un nuevo baño popular tras la celebración de su boda religiosa, con un recorrido por lugares emblemáticos del Principado hasta la iglesia en el que la novia depositó su ramo.

La pareja salió de Palacio hacia las 16:30 GMT, cuando terminó su enlace, y en un descapotable, un Lexus LS 600h Landaulet concebido para la ocasión, se dirigieron hasta la capilla de Santa Devota, la misma en la que hace 55 años la fallecida Gracia entregó su ramo tras su boda con Rainiero III.

La ceremonia religiosa no se había caracterizado por el intercambio de miradas o comentarios cómplices entre la pareja, sino por la seriedad del nuevo matrimonio, con momentos de distensión escasos y puntuales, como cuando la soprano sudafricana Pumeza Matshikiza cantó justo después del intercambio de alianzas.

No obstante, una vez dentro de la capilla, mientras la soprano Marie-Clotilde Wrz-De Baets, y su hija, de once años, entonaban un canto a la Virgen, la princesa cedió a la presión y emoción del momento y derramó algunas lágrimas.

La pareja había llegado a ese lugar apenas diez minutos después de salir de la plaza de Palacio y seguía acompañada por las siete damas de honor, representantes del Principado y de seis municipios colindantes.

La gente, no demasiado numerosa, saludó a la pareja durante el trayecto ondeando banderas monegascas y sudafricanas, tras lo cual los novios volvieron de nuevo a Palacio para hacer

Alberto y Charlene se vuelven a dar el sí en su boda religiosa

MONTECARLO, Mónaco. (EFE). –Los príncipes Alberto II y Charlene de Mónaco, que se unieron ayer en matrimonio civil, se volvieron a dar hoy el “sí”, en una ceremonia religiosa celebrada en el patio de honor del Palacio del Principado.

Esta segunda boda está oficiada por el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi, que invitó a los esposos a cogerse de la mano y a intercambiar de nuevo su consentimiento.

La pareja prometió mantenerse fiel “en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad”, para amarse todos los días de su vida, y después de que el arzobispo expresara su deseo de que “lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, se pusieron las alianzas.

Seria durante el principio del enlace, se pudo ver a partir de ese momento a la ex nadadora algo más relajada, especialmente cuando la soprano sudafricana Pumeza Matshikiza cantó en su honor.

Charlene es desde este viernes princesa de Mónaco, y había llegado al patio de honor con un vestido del modisto italiano Giorgio Armani, ante la atenta mirada de los cerca de 3 mil 500 monegascos congregados en la Plaza del Palacio, y de los otros 800 invitados que son testigos directos de la celebración.

La sudafricana, de 33 años, 20 menos que el príncipe, se presentó del brazo de su padre, Michael Kenneth Wittstock, con el que recorrió la alfombra roja y blanca, los colores monegascos, que cuando acabe la boda será subastada por partes para destinar el dinero recaudado a causas humanitarias.

Esta segunda ceremonia, celebrada en francés, está previsto que termine antes de las 16:30 GMT.

La música corre a cargo de la Orquesta Filarmónica y del Coro de la ópera de Montecarlo, con la participación del tenor peruano Juan Diego Flórez, del italiano Andrea Bocelli, de la soprano estadounidense Renée Fleming y Matshikiza.

El patio de honor se ha convertido de manera excepcional en una iglesia “al aire libre”, con mobiliario de la capilla de Palacio, sillas dispuestas en semicírculo frente a la imponente escalera de mármol de Carrara, y una cubierta desplegada para hacerle a los asistentes más soportable el calor.

Cuando finalice el oficio religioso, la pareja hará el recorrido nupcial en un descapotable hasta la Iglesia de Santa Devota, patrona de Mónaco, en la que la princesa, al igual que hiciera la fallecida Gracia tras su boda con Rainiero III en 1956, depositará su ramo.

Alberto II y Charlene se dan el ‘sí quiero’

Alberto II y Charlene de Mónaco. REUTERS/Eric Gaillard

MONTECARLO, Mónaco. (DPA). –El príncipe Alberto II de Mónaco y la sudafricana Charlene Wittstock se dieron hoy el “sí” ante el altar en el palacio del principado, un día después de haber contraído matrimonio por lo civil.

La ceremonia religiosa, a la que acudieron jefes de Estado y representantes de las casas reales europeas, es oficiada por el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi.

Charlene de Mónaco aparece deslumbrante en celebración de su boda

Charlene de Mónaco y su papá Michael Kenneth Wittstock. REUTERS/Jean-Paul Pelissier

MONTECARLO, Mónaco. (EFE). -Charlene de Mónaco, que ayer se casó por lo civil con el príncipe Alberto II, deslumbró hoy, sábado, a su llegada a la Plaza del Palacio principesco acompañada de su padre, Michael Kenneth Wittstock, para celebrar su ceremonia religiosa.

La excampeona sudafricana de natación llevaba un traje firmado por el modisto italiano Giorgio Armani, que según fuentes de Palacio, ha necesitado más de 2 mil 500 horas de trabajo y está adornado con 40 mil cristales Swarosky y con 30 mil perlas doradas.

Un cuidado protocolo para la boda de Alberto II y Charlene

MONTECARLO, Mónaco. (DPA). –La ceremonia religiosa por la que contraerán matrimonio Alberto II de Mónaco y Charlene está planeada al minuto.

El príncipe será el primero en llegar al patio del palacio, donde a las 5:00 p.m. hora local (10:00 a.m. hora de Panamá) comenzará el enlace al aire libre.

Se espera que Alberto llegue a las 4:55 p.m., y su ya esposa Charlene dos minutos más tarde.

Según muestran las imágenes de televisión, ya han llegado los primeros de los alrededor de 3 mil 500 invitados. En las filas de delante se sentarán los familiares de los novios, entre ellos las hermanas de Alberto –Carolina y Estefanía de Mónaco– y los padres de Charlene –Lynette y Mike Wittstock–.

El patio está engalanado con una alfombra roja del diseñador Kamyar Moghadam. El protocolo es estricto: mientras que en la ceremonia civil del viernes sólo se dispuso una vestimenta sencilla y elegante, para hoy los hombres deberán llevar chaqué o uniforme y las mujeres tocado.

La ceremonia será oficiada por el arzobispo de Mónaco, Bernard Barsi. Entre los invitados se espera a famosos como el diseñador alemán Karl Lagerfeld, a jefes de Estado como el francés Nicolas Sarkozy y a una buena representación de las casas reales europeas.

Tras el enlace, está previsto que la pareja recorra el principado con un Lexus híbrido. Charlene depositará el ramo de novia en la iglesia de San Devoto. Ya por la tarde, tras la cena del chef Alain Ducasse habrá baile y fuegos artificiales.

Mónaco respira aliviado tras la boda del príncipe Alberto y Charlene Wittostock

Alberto II de Mónaco y Charlene Wittostock. AP/Joel Ryan

MONTECARLO, Mónaco. –El rico principado de Mónaco respiró aliviado este viernes tras el matrimonio civil de Alberto II con la sudafricana Charlene Wittstock, que puso fin a la incertidumbre desatada por rumores de una crisis en la pareja.

El heredero de una dinastía que reina desde hace más de 700 años y la excampeona de natación sudafricana se dieron el sí en una breve ceremonia en la Sala del Trono del medieval Palacio de Mónaco.

Vestida con un traje azul cielo, el color de sus ojos, la sirena rubia y alta de 33 años recibió el título de Alteza Serenísima princesa de Mónaco, tras su boda civil con Alberto, 20 años mayor que ella y jefe del segundo Estado más pequeño del planeta.

“Los declaro marido y mujer”, declaró a la pareja Philippe Narmino, presidente del Consejo de Estado y director de servicios judiciales de Mónaco, que ofició la ceremonia, a la que asistieron las hermanas del príncipe, Carolina y Estefanía y sus hijos, y la familia de Wittstock.

El príncipe y la ahora princesa, cuyo vestido fue diseñado por ella misma, pusieron su firma bajo el libro de actas de matrimonio, y se dieron un brevísimo beso.

El matrimonio civil, que duró escasos 15 minutos, despejó el suspenso que pesaba sobre Mónaco tras los reportes de prensa revelando que hace unos días Wittstock estaba decidida a suspender todos los preparativos de la boda y tomar un vuelo “sin retorno” rumbo a Sudáfrica, a raíz de “revelaciones” sobre Alberto.

La pareja salió luego al balcón del Palacio, a saludar a varios miles de monegascos que habían sido invitados a ser testigos del enlace civil y que siguieron la ceremonia en grandes pantallas instaladas en la plaza del Palacio.

Agitando banderas rojo y blanco, los colores de Mónaco, los monegascos, que insisten por lo bajo que lo que les interesa es “un bonito bebé gateando en el Palacio”, lanzaron vivas cuando los príncipes se dieron un beso, cariñoso pero no apasionado.

“Llevamos años esperando que el príncipe se case y nos de por fin un heredero”, dijo a la AFP Raymonde, una monegasca de 81 años, que admitió que Alberto, que ha tenido dos hijos fuera de matrimonio, es “un mujeriego”. Y “Charlene lo sabe bien”, dijo la joven anciana, que regresaba de nadar en una gran piscina cerca de su residencia.

Tras la boda civil, Alberto y la princesa de Grimaldi se unieron luego con sus súbditos en la plaza del palacio, para degustar una comida al aire libre, donde se ofrecieron platos sudafricanos, en honor al país de la novia, y también exquisiteces mediterráneas.

El músico Jean Michel Jarre ofrecerá un concierto el viernes por la noche, al que se prevé asistirán más de 100 mil espectadores.

La ceremonia religiosa tendrá lugar el sábado a las cinco de la tarde, no en la catedral donde se casaron los padres de Alberto, Raniero y Grace Kelly, sino al aire libre, en el patio de honor del palacio.

En la medianoche del sábado, un espectáculo de fuegos artificiales concluirá los tres días de festejos de este matrimonio del que depende el futuro del pequeño Estado, un paraíso fiscal que atrae a grandes fortunas y celebridades del deporte y la moda.

El principado, que no se salvó de la crisis financiera mundial, espera que la boda de Alberto y la ahora princesa Charlene Grimaldi ayude a reactivar su decaída economía y a redorar el blasón e imagen del enclave de dos kilómetros cuadrados y 35 mil residentes, que afronta la competencia de otros países en la lucha por atraer a las grandes fortunas.

El turismo, que retrocedió un 9% en 2009, antes de recuperarse un 6% en 2010, espera también beneficiarse de este acontecimiento feliz en Mónaco, cuya familia reinante, los Grimaldi, ha conocido una secuela de dramas y tragedias.Los hoteles están llenos (2 mil 700 cuartos, en hoteles de los cuales 90% tienen cuatro estrellas), y en las engalanadas calles de Mónaco se ven a miles de turistas, atraídos por los festejos organizados en ocasión del enlace.

Los museos y estacionamientos son gratis durante los tres días de celebraciones, e incluso se ofrecen ensayos gratis de un automóvil de carrera así como una “tarifa especial” (60 dólares) para un vuelo en helicóptero.

“La boda fortalecerá el impulso que le hace falta a Mónaco”, estimó en vísperas del enlace el director de Turismo del principado, que recordó cómo el matrimonio de cuento de hadas del príncipe Rainiero y Grace Kelly, en 1956, transmitió una dosis de magia y optimismo que se contagió a la economía.

Alberto II de Mónaco se enamoró del sentido de humor de Charlene Wittstock

LOS ANGELES, EU. (EFE). -El príncipe Alberto II de Mónaco, que se casará este sábado con Charlene Wittstock, se enamoró de la sudafricana por su sentido del humor, su simplicidad y su forma de ser tan natural.

Así lo asegura el prometido en una entrevista publicada en el nuevo número de la edición estadounidense de la revista Vogue, del que hoy la prensa estadounidense ha avanzado algunos extractos y en el que aparece un extenso reportaje fotográfico con la novia.

“Me enamoré de su sentido del humor, su simplicidad y la naturalidad con la que se relaciona con la gente”, declaró el príncipe. “Para mí, Charlene no puede estar más guapa que cuando luce natural, sin maquillaje y con el pelo recogido”, añadió.

Durante la charla con la pareja se describe cómo el príncipe conoció a la que será su esposa cuando ésta lucía un traje de baño.

La exnadadora, que representó a Suráfrica en los Juegos Olímpicos de 2000, tomaba parte en un evento en Mónaco cuando llamó la atención del príncipe, hace diez años.

“Fue increíblemente halagador”, recordó. “Después de verme nadar, Alberto pidió permiso a mis agentes para una cita. Pasamos toda la tarde charlando y riendo”, agregó.

Pero no fue hasta pasados cinco años, en diciembre de 2005, cuando los dos se reencontraron. “Me pidió salir oficialmente en el día de Año Nuevo. Nuestra primera aparición pública fue en los Juegos (Olímpicos de Invierno) de Turín, en febrero de 2006”, comentó.

Precisamente el deporte es el gran nexo de unión entre ambos, según reconoció.

“Resultó claro que compartíamos las mismas pasiones; nos involucrábamos emocionalmente viendo a los atletas. El deporte es el común denominador de nuestras vidas”, manifestó la sudafricana, quien se retiró de la natación profesional hace tres años luego de una fractura en el tobillo.

Aún así, sigue entrenando tres veces por semana, a menudo con su exentrenador olímpico, mientras trata de manejar toda la presión que supone dar un paso tan importante como el de su boda este sábado.

“A veces era algo insoportable”, dijo sobre la soledad que ha vivido en ocasiones y los celos que han provocado su relación con el príncipe. “Me esforzaba demasiado por contentar a demasiadas personas y en ocasiones puse en peligro el sentido de quién soy”, reconoció.

El enlace matrimonial tendrá lugar en Mónaco e incluirá una ceremonia civil este viernes y otra religiosa al día siguiente.

Entre los primeros nombres de invitados facilitados por el Palacio del Principado monegasco figuran la presidenta de Irlanda, Mary McAleese; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; el del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, y los integrantes de la familia real sueca.

Boda real en Mónaco se mantiene, desmienten fuga de la novia

ROMA, Italia. (ANSA). –El Palacio Grimaldi desmintió hoy oficialmente que Charlene Widdstok haya pensado en suspender la boda con Alberto de Mónaco, una versión según la cual el motivo era que la novia se había enterado de la existencia de un hijo natural del príncipe.

La “bomba mediática” fue lanzada por el semanario francés L’Express, según el cual la excampeona de natación fue detenida por la policía en Sudáfrica, luego de haber descubierto la existencia de un hijo natural de Alberto II, fruto de su relación con Nicole Costa, una azafata de la compañía Air France, originaria de Togo, Africa occidental.

Charlene habría sido interceptada por la policía del aeropuerto por orden del palacio monegasco.  “Se trata de acusaciones falsas que –según el Principado– no hacen más que dañar gravemente la imagen del soberano y, en consecuencia, la de la señorita Wittstock, opacando así este feliz acontecimiento”.

Según el semanario, la futura esposa habría pensado en fugarse después de conocer la existencia de Alexandre, nacido en 2003. Pero es difícil creer que Charlene no supiera de ello visto que Alberto reconoció la paternidad y los diarios hablaron por años del tema, incluso recientemente.

Sin embargo, continuó el diario, “desde entonces Charlene –que viajó a París para probarse el vestido de casamiento– evita todas las reuniones y las fiestas familiares”.

La boda se celebrará este viernes por civil y el sábado será la ceremonia religiosa.

La semana pasada Charlene viajó a Atenas para encontrarse con la exesposa de Arnold Schwarzenegger, Maria Shriver, escribió el lunes el Bild, que publicó una foto de las dos mujeres.

El príncipe Alberto de Mónaco, de 53 años, permaneció en el principado, donde el lunes formó parte de la premiación de la competencia de salto con obstáculos Jumping International con la sobrina-madrina Charlotte Casiraghi y su hermana la princesa Carolina.

La nadadora de origen sudafricano, de 33 años, se encontró con Shriver, cuyo nombre aparece desde mayo en todo el mundo tras su separación del actor y ex gobernador de California, en ocasión de los Special Olympics Atenas 2011, los juegos estivales mundiales, que la nieta de los Kennedy sostiene desde hace tiempo como tradición de familia.

En tanto hoy, el diario Le Figaro publicó que ninguno de los hijos naturales de Alberto de Mónaco –Jazmin-Grace (nacida en 1992 de su relación con la californiana Tamara Rotolo), y Alexandre– estarán entre los invitados a la boda.

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